En primer lugar, me gustaría agradecer públicamente a REDES que haya invitado a UPyD a esta mesa redonda y que nos haya dado voz (cosa que no siempre ocurre). Y agradeceros a vosotros que hayáis asistido a un acto como este porque ello indica que hay personas interesadas sinceramente por conocer las propuestas de los partidos políticos y por mejorar el sistema educativo.
Como muy bien ha dicho Rosario Santos, soy profesor de Secundaria desde hace quince años, y en realidad no ostento ningún cargo político más allá de haberme afiliado con ilusión a un partido recién nacido pero con muchas propuestas de sentido común que me cautivaron desde el comienzo. Quizá mi capacidad oratoria no esté al nivel de quienes comparten conmigo la mesa, pues ellos son políticos experimentados mientras yo no dejo de ser un profesor metido a político a tiempo parcial. No obstante, creo que la política en general, y la educación en particular, está necesitada de personas que aporten su experiencia profesional y tengan asegurada su subsistencia con independencia del cargo político que ocupen. De ahí que yo voy a intentar trasladarles no sólo las propuestas de UPyD, sino el sentir de una buena parte de los maestros y profesores de cuyo colectivo también formo parte.
Los profesores queremos lo mejor para nuestros alumnos y, cómo no, también lo mejor para nosotros mismos. Pero lo mejor para nosotros mismos no es trabajar menos y cobrar más, como muchos piensan, sino que la satisfacción real del profesor es sentir que su trabajo tiene dignidad, ver cómo sus alumnos aprenden, mejoran y se hacen personas críticas y maduras, más tolerantes y democráticas. Pero desgraciadamente los múltiples sistemas educativos, decretos y normas que ha habido desde la implantación de la LOGSE no han ayudado como debieran al bien del alumnado ni al del profesorado ni, por consiguiente, al bien de la sociedad en su conjunto el cual depende, más de lo que puede pensarse, de la educación. Y es que tales sistemas han sido elaborados por profesionales de la política ajenos a la realidad de las aulas y por pedagogos de despacho y no por profesionales de la educación que es lo que habría hecho falta.
El deseo de los profesores no es otro que ver dignificada nuestra profesión, así como ver prosperar a nuestros alumnos (a todos sin excepción, faltaría más).
Al sistema educativo que padecemos y a sus defensores se les llena la boca con palabras que apuntan progresismo: igualdad, competencias básicas, integración, democracia, tolerancia... Pero nuestros alumnos hoy son, si cabe, más intolerantes e incompetentes (porque tienen menos competencias) que hace unos pocos años. Bástese pensar cómo todos veíamos el sistema educativo de EEUU en los noventa como un sistema público nefasto cuyos alumnos no sabían situar España en un mapa mundi, y ahora el informe PISA (un informe que mide competencias objetivas) nos sitúa claramente por debajo de EEUU.
Y es que, parafraseando a Rosa Díez en una intervención de hace unos días en TVE, ser progresista no es necesariamente ser de izquierdas. Ser progresista es perseguir la igualdad y la libertad allí donde sea posible. Y UPyD es progresista.
Por eso UPyD propone unas medidas educativas en su programa electoral todas ellas progresistas encaminadas a conseguir una mayor libertad e igualdad en nuestro sistema educativo. Y consideramos que, exceptuando algunas medidas concretas, la LOGSE (y sus posteriores derivaciones tipo LOE y LEA) no han sido lo progresistas que debieran.
Y no hay progresismo, porque no hay igualdad, en un sistema que, tras el análisis de PISA, arroja un desequilibrio inmenso entre Comunidades Autónomas, de modo que unas (La Rioja y Castilla-León por ejemplo) están al nivel de los mejores países de la UE (Francia o Países Bajos), mientras otras, como Andalucía, están a la cola de la OCDE en general. Y es que en España no hay un sistema educativo, sino 17. Por eso UPyD, por la igualdad y la equidad, propone DEVOLVER AL ESTADO LAS COMPETENCIAS EN EDUCACIÓN para que todos podamos alcanzar el mismo nivel de calidad y excelencia en nuestros centros públicos.
No es solidario un sistema que condena a la mayoría a no poseer las competencias básicas porque ello dificulta a los más desfavorecidos (a los que no pueden pagarse un privado o unas clases particulares) a superar las desventajas sociales en las que han nacido. Por eso, UPyD propone RECUPERAR UNOS CRITERIOS DE ESFUERZO, EXIGENCIA Y EXCELENCIA PARA PROMOCIONAR Y TITULAR.
No es progresista, porque no ofrece libertad de elección, un sistema que condena al ostracismo, a un rincón olvidado del aula hasta los 16 años sin poder elegir su futuro, a alumnos que no han superado en algunos casos ni una sola materia en cursos anteriores y que deben soportar, como si de una condena se tratara, 6 horas diarias de materias que le suenan a chino en vez de elegir el oficio que les gustaría y les realizaría como personas. Por eso UPyD propone poder ELEGIR DESDE LOS 14 AÑOS UN ITINERARIO PROFESIONAL U OTRO MÁS ACADÉMICO ALARGANDO EL BACHILLERATO y permitiendo al alumno elegir sin que su elección sea nunca irreversible.
No es coherente un sistema que cambia con cada cambio de Gobierno porque la inestabilidad es el peor enemigo del progreso. Por eso UPyD propone UN GRAN PACTO DE ESTADO POR LA EDUCACIÓN que dé estabilidad al sistema educativo.
No es posible educar, ni siquiera educar en tolerancia o democracia, cuando el encargado de hacerlo está desposeído de toda autoridad. Por ello UPyD propone CONSIDERAR A TODOS LOS MIEMBROS DE LA COMUNIDAD EDUCATIVA “AUTORIDAD PÚBLICA” para que la ley refuerce el trabajo que realizan todos los días los maestros y profesores por ganarse el respeto y la admiración de sus alumnos.
Tampoco es posible ser tolerante si se inculca a los niños y jóvenes unas creencias religiosas concretas en detrimento de otras. Consideramos que el foro de las creencias religiosas debe ser privado y que es en el seno de la familia o en el templo donde estas deben transmitirse. Por lo que UPyD propone UNA EDUCACIÓN LAICA.
Estas y otras muchas medidas que luego podremos ir desgranando si así lo desean creemos que son necesarias para conseguir elaborar una EDUCACIÓN PÚBLICA, LAICA Y DE CALIDAD, base necesaria e imprescindible de un país que se considere a sí mismo PROGRESISTA.
Y por ello me siento con fuerzas para defender ante ustedes el proyecto educativo de UPyD.