
Después de un largo y concienzudo trabajo encargado a una consultora por el anterior gobierno municipal, y que coincide con el trabajo de los taxistas, plasmado en un folio; se llega a la conclusión de que para que un taxista llegue a “mileurista”, sin pagas extras y como ingresos brutos, se necesitan amortizar alrededor de 500 licencias de taxis, y ello a pesar del riesgo y jornadas predemocráticas de 48 horas semanales.
Los hechos son los siguientes: a finales de los sesenta, principio de los setenta, la Ciudad empieza a crecer de forma desaforada, con barriadas periféricas, Alcosa, Bellavista, San Jerónimo, Los Pajaritos, etc., etc., a las que el Ayuntamiento no puede prestar servicios de transporte público de forma eficaz, por lo que recurre al taxi como forma de paliar el problema, dando licencias a trote y moche; el precio de las licencias es bajo, se crean puestos de trabajo, el Ayuntamiento no asume costes ni riesgos y recibe unos importantes ingresos anuales por tasas de explotación.
Llegado 1992, con las infraestructuras de la Expo y la consolidación de Tussam, el Ayuntamiento deja de dar nuevas licencias que se consolidan en las 2.200 actuales, empezando en ese momento un mercado secundario de traspaso de licencias, por jubilaciones, fallecimientos y en algunos casos simple mercadeo, que si bien no es autorizado si es tolerado, ya que en cada cambio de titularidad y dado que la “tarifa” ronda los 66.000 € (11.000.000 Ptas.) el Ayuntamiento recibe una parte; al igual que en el cambio de vehiculo, unas veces por capricho (las menos) y las más de las veces por obsolescencia del mismo; lo que convierte al taxi en una máquina de ingresar dinero al Ayuntamiento, es decir a la Ciudad, y en muchas de las veces incorporando vehículos de tecnología hibrida, los menos contaminantes, teniendo en estudio la hibridación gas natural/electricidad, para reducir aún más la contaminación. Los eléctricos puros los son altamente, al consumir energía eléctrica de la red para la recarga de sus baterías, que procede en gran proporción de la quema de combustibles fósiles, gas, petróleo y carbón y en un 20% de la denostada nuclear; nada comparable a las emisiones de los autobuses urbanos, que consumen una media de 80 l cada 100 Km. de recorrido, y con un déficit anual de alrededor de 55 millones de euros.
El Metro, el Metrocentro y las bicicletas, también son servicios públicos deficitarios, aunque estas últimas no contaminan. Los taxistas, para poder vivir y seguir prestando un servicio eficaz, recordemos que los podemos solicitar de madrugada para ir al hospital, o recogernos a horas intempestivas del aeropuerto (este servicio habrías que perfilarlo), proponen: crear un fondo equivalente al 2% del déficit de Tussam, su gran competidor, y ellos aportar la misma cantidad, que daría un monto de aproximadamente 1.600.000 € anuales, que permitiría amortizar (suprimir) alrededor de 30 licencias cada año en un intento de equilibrar la oferta con la demanda, y por supuesto, dando preferencia en este rescate a las licencias adquiridas NO con fines especulativos. Con estas cifras y si de entrada, alguna entidad financiera pusiera sobre la mesa el importe de varios años, por ejemplo, los cuatro de un mandato municipal, de seguro los taxistas resolverían su grave problema, y para lo que cuentan en el apoyo de UPyD (Unión progreso y Democracia).
En Sevilla a 26 de octubre de 2011.
Juan Antonio Peña, Responsable Política Local