NOTA: Esto es un artículo de opinión de un afiliado, no refleja una postura oficial de UPyD sobre el tema en cuestión.
(PUBLICADO EN MAYO DE 2011 y con enmiendas de febrero y marzo 2012)
Desde el inicio del Proyecto Torre Pelli en 2007, eran otros tiempos, parecía que su construcción era interesante; promovida por Cajasol, que como todas las cajas de ahorros son raras entidades financieras “sin dueños” que después forma parte de Banca Cívica, que participa mayoritariamente en Puerto Triana actual Sociedad Promotora. Al parecer, sus 43 plantas, se repartían entre la propia Cajasol, la Junta de Andalucía y un tercio quedaba para sedes representativas de grandes empresas; hoy a Cajasol, con su Sedes de Plaza San Francisco, calle Sierpes, plaza de Villasis, los medios telemáticos actuales y cerrando sucursales, parece que le sobra espacio; la Junta de Andalucía, después de adquirir edificios que con buen criterio ha rehabilitado, tres cuarto de lo propio; y las grandes empresas, ni están ni se les espera, teniendo en cuenta que Sevilla dispone en estos momentos de más de 170.000 m2 de oficinas ociosas y que por el tipo de construcción, con menores costos de mantenimiento, las hacen más atractivas.
No es lógico “tumbar” la Torre, pero creemos, muchos, innecesarios sus 190 metros, por más que cuente con todas las bendiciones administrativas para su construcción, e independientemente del veredicto de los inspectores de la Unesco sobre la afección de los monumentos sevillanos declarados Patrimonio de la Humanidad, -Catedral, Reales Alcázares y Archivo de Indias- veredicto meramente simbólico y ajeno a cualquier ayuda económica, aunque de suma importancia.
Tampoco, la Agencia Estatal de Seguridad Aérea dependiente de la Dirección General de Aviación Civil, ha sido clara y rotunda en pronunciarse sobre si el rascacielos afecta a la zona de servidumbre del aeropuerto de San Pablo, lo que sí es claro, que gran cantidad de vuelos, en estos momentos, pasan por encima de la obra. En todo caso la Aesa se limita a imponer una sanción a la Promotora por no haber solicitado autorización para construir la Torre ¿?
Independientemente de los anterior, y teniendo en cuenta que se habla de un costo en la construcción de 600 millones de euros y Cajasol/Banca Cívica ha recibido del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) el doble de dicha cantidad ¿que sentido tiene llevarla a la altura proyectada? ¿no sería lógico un reestudio y evitar un nuevo Estadio Olímpico? Es seguro que César Pelli, prestigioso arquitecto resolvería con dignidad un acortamiento de la altura original, incluso dejándola preparada para una segunda fase de culminación para cuando el ciclo económico lo aconseje. El lucro cesante ante una menor obra, es seguro que Cajasol/Banca Cívica sabrá negociarlo. Los impositores, esos remotos dueños y aquellos que por la mayor liquidez de la Entidad consigan un crédito, lo agradecerán. En otro caso la pagaremos entre todos.
Es mi opinión. ¿Quién acertara?
AÑADIDO EN MARZO 2012.
Independientemente de todo los anterior, cuando sale a la luz el engaño que por parte de CAJASOL (como otras entidades financieras) han supuesto las sucesivas emisiones de PARTICIPACIONES PREFERENTES, y que ahora miles de pequeños ahorradores, que las suscribieron sin ser informados del riesgo que este producto financiero conlleva, que si son mayores, dicen que les han incautado el dinero y si son “pibes” dicen que es un “corralito” a la española, legal y transparente, y cuyo montante supone millones de euros, de los que no pueden disponer ¡¡vuelvo a lo anterior!! Párenla, remátenla con dignidad y devuelvan el dinero conseguido con engaño.