La Comisión europea acaba de publicar los criterios para asignar “derechos de emisión de gases de efecto invernadero” a las compañías aéreas. La atribución se hará de manera gratuita hasta el año 2020. La propia Comisión valora este beneficio caído del cielo en 20.000 millones de euros. Cifra que coincide con las estimaciones que han avanzado algunas compañías.
Ante esta información pregunto a la Comisión:
- ¿Por qué ha excluido la posibilidad de obtener rentabilidad alguna por esos títulos? ¿Tan sobradas están las arcas europeas de dinero?
- ¿Por qué no vender esos títulos, en principio, a un precio menor de la cotización actual, por ejemplo la mitad o la tercera parte del valor actual (que ronda los casi 12 euros por título) para obtener algún recurso e ir actualizando cada año el precio dependiendo de las inversiones y mejoras que realicen las aerolíneas?
- ¿Cómo piensa la Comisión controlar que esas cuantiosas ayudas públicas a unas empresas, durante un plazo tan largo de tiempo. se materialice en inversiones que realmente luchen contra la contaminación atmosférica, así como que beneficien a los usuarios?