Aproximadamente son 9 millones de toneladas de aparatos eléctricos y electrónicos los que los europeos desechamos a la basura cada año. Hace ya tiempo que las instituciones europeas se han preocupado de que la retirada y reciclaje de esos productos tan contaminantes sea ordenada y origine el menor daño posible. En la actualidad, como bien sabemos, es la Directiva 2008/98, de 19 de noviembre, cuya entrada en vigor se pospuso hasta diciembre de 2010, la que regula el régimen de residuos. Con anterioridad, estos aspectos se atendían en la Directiva 2006/12/CE, de 5 de abril.
Los medios de comunicación españoles se han hecho eco de un informe de una muy solvente Organización de consumidores y usuarios que ha realizado un seguimiento de electrodomésticos y ordenadores usados. El resultado es desalentador y preocupante. Muy pocos productos han acabado en las plantas de reciclaje adecuadas, otros en desguaces o chatarrerías incontrolados, cuando es mucho el dinero que los consumidores pagamos por el sistema de reciclaje.
Me interesa conocer de la Comisión:
1º.- ¿Qué información le facilitó el Reino de España en cumplimiento del artículo 16 de la Directiva de 5 de abril de 2006?
2º.- ¿No considera la Comisión que debe proporcionarse más información, fiable y completa sobre la situación del reciclado de estos electrodomésticos? ¿No cree que debe fomentarse la transparencia de la contabilidad, en la actualidad densamente opaca porque el consumidor desconoce la cuantía que abona al comprar un producto por el reciclaje de otros? ¿Por qué no se facilitan los ingresos que reciben los fabricantes a cuenta del reciclado y lo que gastan en él?