Sres. Presidentes, sras y sres colegas,
Esta crisis nos está enseñando mucho. Pero hay una que me parece de especial importancia y es la siguiente: será necesario modificar los Tratados para reformar a fondo el procedimiento de toma de decisiones y de adopción de acuerdos en el seno de las instituciones europeas.
El diabólico sistema hoy vigente es lento, desesperante y está además lleno de caprichos. Estos vicios nos llevan a la inacción y, a veces, a la parálisis. Y desde la parálisis se llega fácil a la ruina económica.
Lo repetiré cuantas veces pueda desde este modesto escaño: un Estado federal puede funcionar bien o mal. Una Confederación no funciona jamás.
Muchas gracias a todos.