El día 1 de enero de 2012 entró en vigor la nueva Constitución de Hungría, lo que ha provocado múltiples reacciones en el ámbito social y político debido a lo cuestionable de su contenido; la Comisión de Venecia se pronunció sobre su contenido con anterioridad al inicio de su vigencia apuntando, por una parte, que el método seguido para su adopción, basado en la mayoría absoluta de Viktor Orban y alejada del consenso, no había sido el adecuado y, por otra, señalando que la vaguedad de sus términos podía generar interpretaciones limitativas en materia electoral, judicial y económica.
En mi opinión, las Instituciones Europeas no han actuado con la celeridad y contundencia necesarias, lo que ha permitido que el Gobierno del Sr. Orban haya llegado demasiado lejos, lo que podría poner en peligro el tejido democrático de su país; de acuerdo con la información de que dispongo, hasta la fecha, la única acción emprendida por la Comisión Europea ha sido el envío de dos cartas al Ejecutivo húngaro el pasado mes de Diciembre, expresando su inquietud ante las reformas realizadas, sin mencionar la posibilidad de acudir al procedimiento previsto en el artículo 7 del Tratado de la Unión Europea (TUE) para proteger la democracia y los derechos fundamentales algo que, a día de hoy, se está intentando impulsar desde el Parlamento Europeo.
¿Qué razón hay para que la Comisión haya obrado de manera tan poco contundente ante una vulneración tan clara de principios básico de la UE?
¿Tiene previsto la Comisión adoptar alguna medida concreta?. ¿ Se plantea acogerse a lo previsto en el artículo 7 del TUE e iniciar el procedimiento que lleve a emitir recomendaciones o adoptar sanciones?