Francisco Sosa Wagner ha votado a favor de que la UE se adhiera al Convenio Internacional del Cacao de 2010. El Convenio pretende aportar más transparencia y sostenibilidad a un sector que da trabajo a 50 millones de personas en todo el mundo reforzando para ellos la cooperación internacional entre productores y consumidores. El Convenio reconoce asimismo la necesidad de garantizar unos precios más justos para el cacao y unos beneficios equitativos.
Diversos informes señalan que África es la mayor región productora de cacao con el 70% de la producción mundial, destacando Costa de Marfil y Ghana como principales exportadores. Más del 90% del cacao mundial está cultivado por 5,5 millones de pequeños agricultores y otros 14 millones de trabajadores rurales dependen directamente de su producción. Estos informes señalan también que el trabajo infantil es un factor generalizado en este tipo de cultivo.
De forma paralela a la aprobación de este Convenio, los Eurodiputados han votado a favor de una Propuesta de Resolución sobre el trabajo infantil en el sector del Cacao. Según la OIT se estima que más de 215 millones de niños en todo el mundo son trabajadores infantiles, que unos 152 son menos de 15 años y que 115 millones realizan actividades peligrosas.
En África aproximadamente 7,5 millones de personas trabajan en el cacao, principalmente en pequeñas explotaciones familiares, y en los periodos de recolección toda la familia, incluyendo a niños, participan en las tareas para así poder abaratar los costes. Muchos estudios realizados en Ghana y Costa de Marfil indican que estos niños que trabajan en el cacao están expuestos diversos peligros, siendo en un alarmante número de casos objeto de trata y forzados a desplazarse desde otras regiones o países.
El Parlamento Europeo pide a todas las partes que participan en el cultivo y transformación responsabilidad en la lucha contra todas las formas de trata y de trabajo infantil y recuerda que ya denegó la aprobación de un Protocolo relacionado con el comercio de productos textiles en Uzbekistán debido a la utilización de trabajo infantil forzoso.