Mentir no es sólo faltar a la verdad, como ahora se suele decir de forma eufemística: también se miente cuando se oculta información o cuando, aún diciendo la verdad, el que la escucha tiene la sensación de que es víctima de un engaño sutil. Éste sería el caso del recibo del IBI en Las Rozas. En mi opinión, no se ha dicho toda la verdad, el Ayuntamiento se ha reservado datos fundamentales con la clara intención de engañar o, si se quiere, edulcorar la subida.
Estos datos son los siguientes: el Ayuntamiento de Las Rozas manifiesta que ha bajado —y enfatiza el término—, el tipo impositivo y que de ninguna manera se puede considerar que dicho impuesto haya subido. Se afirma que la causa principal ha sido la actualización del valor catastral de nuestras viviendas. Si lo simplificamos, sería cierto, pues dos son los factores que intervienen: el valor catastral y el tipo impositivo. El primero lo fija el catastro, a petición del municipio, y el segundo es el Ayuntamiento quien tiene potestad para reducirlo hasta 0,40, es decir la Corporación puede actuar claramente sobre el importe final del recibo, modificando el tipo que quiere imponer.
Entiendo que años de grandes ingresos procedentes de la actividad inmobiliaria y del desarrollo urbanístico han llevado al Consistorio a tomar una frenética velocidad de crucero en sus gastos, que no se correspondía con los ingresos corrientes, los que llamamos frecuentes o más o menos fijos, y ahora no le queda más remedio que apretar el cinturón en varios frentes, principalmente en éste, el de los impuestos directos.
El tipo impositivo se redujo 0,04 en 2009 y 0,06 en 2010, situándose desde 0,66 en 0,62 y 0,56 respectivamente. Aún así, al soportar durante diez años la subida de nuestra Base Liquidable, uno de los dos factores que intervienen en el cálculo, hemos tenido que apechugar con una subida en torno al 10 % anual de media.
Para este año nos espera algo parecido, basta con mirar el presupuesto para 2011 en el que se observa una subida del 12 % en los Impuestos Directos. Se le ha pedido al Ayuntamiento que rebaje el tipo impositivo para compensar el incremento, desorbitado a mi entender, del valor catastral. Este valor catastral en muchos casos cuadruplicó el valor anterior, pero su aplicación se efectúa gradualmente a lo largo de diez años. Dicho de otra forma: al final del proceso, allá por 2018, podemos estar pagando el triple de lo pagado diez años antes.
Como ciudadano, creo que se nos aprieta demasiado el cinturón por esta vía. Los servicios que presta el municipio no han mejorado en esa proporción, pues el jardinero que cuida los parques no cobra un 20 % más que hace dos años y no digamos los propios funcionarios, por poner dos ejemplos fáciles de entender.
En mi modesta opinión, se les han ido los gastos de las manos y ahora, en los peores momentos, cuando muchos ciudadanos están en apuros, se ven obligados a sangrar las ya exhaustas economías particulares para compensar las públicas. Como mínimo deberían reconocerlo, y tener la gallardía de admitir la situación. El impuesto de Bienes Inmuebles ha subido mucho y si alguien no lo remedia subirá muchísimo más.
Antonio Bretón
Responsable de organización
Candidato n.º 3 de la lista de UPyD para las elecciones municipales