Mucho se habla en nuestro pueblo sobre las dificultades para desplazarse a pie y quiero aportar mi reflexión a este sentir popular.
Me decido a ir a pie hacia El Burgo desde el Mercadona de Európolis. Tomo la calle Turín, cruzo la prosaica calle B, todo ello pertenece al polígono Európolis y me dispongo a cruzar bajo la carretera de El Escorial hacia la zona El Burgo. El día es excelente, un sol radiante, da gusto pasear, pero, sorpresa, al llegar al túnel que atraviesa la M-505, aparece ante mí una estrecha acera bajo el puente. No advierto señal alguna que impida el paso.
Dudo unos instantes y decido continuar a toda costa. La sensación que me produce la zona es de descuido total, arbustos, ramas que salen de una alcantarilla, un agujero de grandes proporciones y una acequia recoge aguas que dificulta el paso. Es tan estrecho y el descuido es tal que una sillita de niño no podría atravesar el túnel.
Después hay que cruzar la carretera que da entrada a El Burgo y Európolis desde la M-505, en pendiente a favor de los coches. Hay que tener cuidado pues no hay paso de cebra y vienen deprisa. Te juegas la vida de día, de noche te suicidas directamente si te atreves a pasar.
Por fin atravieso y llego al otro lado de la rotonda denominada: no sé cómo se llama, no lo pone. Llego a la Av. Del General Nevers para ir hacia El Burgo y canto victoria, ya estoy en zona paseable. Se han llevado un par de pinos recién plantados y la línea lateral de riego por goteo está hecha trizas, subsiste alguna planta ornamental de casualidad, pero la acera es nueva y se puede caminar sin problema.
Creo que debía hacerse un acceso en mejores condiciones a Európolis en esa entrada o en todo caso advertir que está prohibido pasar por esa zona porque es muy peligrosa. Tanto césped artificial y pinos nuevos, recién puestos en la mediana, para un «viaje a ninguna parte».
Antonio Bretón
Las Rozas