A los que nos ignoraron incumpliendo su tarea de informar. Porque nos obligaron a buscar otras vías de informar a los vecinos.
A los que gastaron obscenas cantidades de dinero en sus campañas mientras el país atraviesa una crisis sin precedentes. Porque nos reafirmaron en nuestra convicción de hacer una campaña austera.
A los que nos pidieron dinero a cambio de entrevistas. Porque nos obligaron a mantener una actitud íntegra.
Al que dijo que había que estar loco para repartir miles de folletos en unos cuantos días sin desatender nuestros trabajos. Porque se volvió loco, nos enloqueció a los que tenía a su alrededor y sólo así se pudieron repartir.
A los que aseguraron que no obtendríamos apoyo de los ciudadanos basados en su larga experiencia política. Porque nos animaron a intentar cosas que no se habían intentado hasta ahora.
A los que mintieron sobre posibles pactos tras las elecciones. Porque nos hicieron reafirmarnos en nuestra voluntad de no pactar con nadie.
A los que obstaculizaron la labor de difusión de nuestro mensaje. Porque su desproporcionada reacción nos dio una idea clara de que nuestro mensaje estaba llegando.
Y por supuesto,
a los ciudadanos, que dieron una lección de sensatez, discreción y sentido crítico. Porque nos marcan el camino a seguir. A todos ellos, gracias de todo corazón.