Así, la irrupción de las nuevas tecnologías, los smartphones y demás dispositivos, es una realidad que refleja el contraste entre lo viejo y lo nuevo… y lo que pasa cuando no se es previsor: los días de mayor afluencia de gente nos encontramos con un apagón de cerca de cuatro horas por la incapacidad de la organización de dar cabida «celular» a tantos mensajes instantáneos, tuentis, facebook, twitter, whatsapp, etc., además de las llamadas —necesarias— a los progenitores para ir a recoger a los miembros más jóvenes de la familia al Recinto Ferial. No dudo de que en años venideros los organizadores serán conscientes de que los móviles cada día tienen más funciones y de que, para no dejarnos incomunicados, lo único que habría hecho falta era un poco de previsión, y ubicar en el Recinto Ferial un vehículo especial con dispositivos amplificadores, o dos, si fuera necesario.
Para ser justo, debo reconocer que esa previsión si existió, en cambio, en la seguridad. ¡Chapeau! al concejal del ramo, responsable del magnífico y discreto despliegue policial, entre cuyos objetivos estaba evitar la tradicional «lluvia» de botellas, el menudeo de estupefacientes —impresionaba la presencia de los perros detectores— y otros problemas. Todos los días me volví andando a mi casa como pronto a las 6 de la mañana y no vi ningún altercado, así que soy un modesto testigo de que, en este aspecto, la feria fue perfecta.
Y llego a la novedad este año: el estreno de Unión Progreso y Democracia en la zona de carpas de partidos políticos. Aunque llevan casi cuatro años en Las Rozas, no han podido estar ahí hasta que no han conseguido tener concejales el pleno, según me contaron.
Los atractivos carteles de su carpa evocaban con sus citas el aire de cambios que pretende insuflar esta joven formación. Esas frases refrescaban, sin ninguna duda, el ambiente del chiringuito, sobreponiéndose al olor a feria y friterío que también inundaba el aire del lugar.
Enseguida me enteré de que, a diferencia de los demás grupos políticos del ayuntamiento, y con el voto en contra de todos ellos, UPyD quería pagar el gasto que su presencia suponía para los roceños. Iban a pagar la carpa que estaban ocupando esos días. Menudo chasco: todos estos años admirando la titánica carpa del PP o apreciando el carácter «autogestionario» de la carpa de IU ¡y resulta que todas ellas las hemos estado pagando los vecinos de Las Rozas, aunque no les hubiéramos votado!
No me extrañó que, en una conferencia que organizaron los de magenta para hablar de los sistemas electorales y su reforma hubiera más de treinta personas, a las que se juntaban por momentos otros tantos curiosos, como yo, que no pudimos evitar acercarnos a ver y escuchar lo que allí se contaba. Llamativo contraste entre veteranía y juventud, puesto que eran los más veteranos los que seguían con ilusión juvenil la presentación de unos expertos ponentes cuya media de edad no superaría los 35 años, y entre los que había un portavoz de UPyD en la Asamblea de Madrid, un concejal portavoz y un jurista.
Mención aparte me merecen las actuaciones musicales en directo, desde los jovencísimos Guitar Overdose hasta los ya consolidados Out of the Blues, y los Dolores Jack, que ofrecieron una alternativa poderosa a la pachanga verbenera, y que llenaron la carpa con música de calidad, en un fiel reflejo de optimismo y ganas de hacer bien las cosas. Sus músicos, familiares, simpatizantes o afiliados al partido, lucían orgullosos sus camisetas de color magenta, para sorpresa de concejales de otros partidos y regocijo del público congregado.
En fin, ya están desmontando todo. Un punto y aparte hasta ver lo que nos deparará el año que viene. Ahora comienza, sin casi darnos respiro, la Feria del marisco, que también pagamos todos los vecinos, según he podido saber por el boletín de UPyD. Lo mismito, oiga.
Carlos Moreno (@portodoslados) es afiliado de UPyD Las Rozas