El que lucha contra nosotros nos refuerza los nervios y perfecciona nuestra habilidad.
Edmund Burke
… Aquí los tienes. Mírame y dime que no eres cobarde. Mírame y dime que tienes ideales. Mírame y piensa si tienes argumentos para saber lo que vas a responder y de qué manera vas a hacerlo. Mírame y observa la sed de venganza en mis ojos al recordar la muerte de mis compañeros en tus manos ¿Qué ves? Mírame y dime que tienes agallas para luchar. Podrás fulminarme al devolverme tu mirada, podrás amordazarme, encerrarme o extorsionarme, pero te aseguro, que jamás obtendrás lo que buscas. Si he de morir jamás será rendida. Nunca será tuyo. Jamás lo conseguirás. Ningún Belcebú de los tuyos se saldrá con la suya. Que la rabia y la impotencia de ser tan ruin y mezquino se apiaden de ti cuando te enviemos al purgatorio, pues a ti, no hay patria ni cura que te salve. El diablo vela por tu alma y no hay marcha atrás: eres el condenado. Te perseguiré hasta que consiga la muerte de tus corrosivos ideales. Te perseguiré hasta que no me quede aliento. Tenlo claro: te destruiré…
Hoy he vuelto a verlos. Estaba en la premiere de la película que ha dedicado a vuestras víctimas Iñaki Arteta: El Infierno Vasco. Conmovedora. Tenías que haber visto como el público arrancaba en aplausos a cada momento. Siento comunicarte que no eran para ti. Tenías que haber visto que el porcentaje de escoltas era demasiado elevado para la gente que había en la sala. Atroz. Muy atroz. Otra vez, como en Trece entre Mil, el director vasco ha vuelto a demostrarnos lo poco que valéis. Había varios conocidos vuestros, a unos los representaban sus familiares, ya que vosotros les mandasteis callar para siempre. Otros se representaban a sí mismos, dando la cara. Otros, hablaban mientras les tapaba la oscuridad del miedo. Les he visto y me han contado lo que les hiciste. Yo ya lo sabía, pero esta vez me lo han contado mejor. Tenlo claro: te destruiré…
Mientras veía la película me has hecho plantearme muchas cosas. Como verás en mi perfil, estudio Periodismo. Hoy mi compañero y yo llevábamos lápiz, papel, grabadora y cámara para tomar las notas pertinentes. Apenas pudimos utilizarlos. Estábamos tan hundidos en el asiento que no teníamos fuerzas para escribir. No había tampoco nada que apuntar, lo decía todo el corazón. Algunos, no negaré que yo misma, hacían sonar su nariz. No te confesaré lo que hacíamos, tú ya lo sabes y yo también sé que te sientes satisfecho por ello. No me importa, se que tú no entiendes sobre cosas del corazón y no trataré de explicártelo. Es imposible que llegues a entenderlo. Aunque si puedo hablar de la objetividad. Cuando estudias Periodismo aprendes la necesidad de ponerte en el lugar de la otra persona para ser objetivo y analizar bien los hechos, tenemos la obligación de dar información veraz, recuérdalo. He de reconocerte que contigo no puedo ser objetiva. Voy a cuchillo aborrecido enemigo, he de confesártelo. Quizás eso sea la objetividad en sí misma, pero no quitaré méritos a que me influye la repulsa que te tengo. Tenlo claro: te destruiré…
Otra cosa en la que pensaba, es en el recuento de cuántos somos contra ti. No soy buena en números, y te aseguro que lo calculé de cabeza, pero… creo que salen las cuentas para ir a por ti. También es cierto que nos hace falta un poco más de tiempo para aplastarte, pero, dalo por hecho, a un buen ejército solo le hace falta tiempo, y el tuyo… tiene los días contados. El ejército que yo veo en mis compañeros, esos grandes ciudadanos sin complejos, es muy fuerte. Ten cuidado, de lo que se siembra querido enemigo… se recoge, y a ti, vamos a darte lo tuyo. Pensaba hoy en que no se me podía olvidar tirarle un guiño a aquellos que me leen y hacerles pensar un poco. Sé que se va a despertar algo en ellos, los conozco: son únicos y te aseguro, que inmortales ante ti. Su alma son tres cuerpos tuyos (uno no sería suficiente pues estás vacío, sin contenido)
Tengo pensado, hacerles que se pregunten a sí mismos lo siguiente: “¿Qué estoy haciendo YO en la lucha contra ETA?”. Es importante que no piensen que los políticos a los que votan, la policía o la guardia civil pueden hacerlo todo. No me refiero a su competencia o incompetencia o a azules y rojos, no, no te equivoques. Ellos están aportando lo que pueden para cazarte, pero sin duda, con un pequeño impulso ciudadano, las cosas irían más rápido. Tú lo sabes. O puede que te parezca una tontería, pero el “¿Qué estoy haciendo YO en la lucha contra ETA?” tiene una respuesta importante en cada uno de ellos. No quiero ni mucho menos que se sientan avergonzados porque lo hayan dejado en manos del Estado, solo quiero sugerirles, que se sientan bien consigo mismos respondiendo a esta pregunta y actuando en consecuencia porque aún estamos a tiempo. Si la respuesta es nada, sé que la siguiente que se les pasé por el cerebro es “¿Qué voy a hacer?”. Confió en ellos, son cabezotas y tienen un privilegio que tú jamás tendrás: les mueve el sentimiento y son valientes, temerarios incluso, diría yo. Eso sí, son bastante legales, ya que las únicas armas que tenemos son nuestras manos y la principal de ellas es una sola idea, una idea en común: Tenlo claro: vamos a destruirte…
Que la imagen que va adjunta a esta carta te sirva para ver como sonrio sin miedo. No te tengo ninguno. Hoy, lo he descubierto. Ya sé que eres tan absurdo como para no sentir como amenaza esta misiva que te mando. Tan absurdo y tan paleto eres que pretendes creerte que un simple ratoncito como tú vencerá a un león. Como decía un proverbio africano: “Cuando los elefantes luchan, la hierba es la que sufre” ¿No te has planteado nunca cuántos somos contra ti? Ya ni tan siquiera los periódicos y televisiones te dedican tanto tiempo ¿Te has dado cuenta?, hemos decidido que no vamos a hacerte publicidad gratuita. Si quieres vas y te anuncias en el 20 Minutos (aunque no creo que te dejen). Tampoco vamos a permitirte que extorsiones a nuestros empresarios, que intentes amenazarnos, secuestrarnos o matarnos. Se acabó. Quiero que esto quede claro. A partir de mañana empieza un nuevo día para ti: el día en que arranca tu cronómetro de cuenta atrás.
Morirás, y te aseguro que lo harás sin ninguna dignidad. Dignidad que ya para nadie tienes, dicho sea de paso. Podrías dedicarte a dirigir películas como Shaw, pero tan sólo tus amigos las verían. Tu estilo macabro está pasado de moda. Ya no pegas ni con cola. Además, las pérdidas serían desastrosas. Mejor estate quieto y espera tu jubilación porque: estás acabado querido patán, has provocado a todo un pueblo. Si quieres me apuró más, has provocado a tu pueblo y al mío ¿nos entendemos mejor así? Sí claro, pedazo de e-go-cen-tris-ta, ni Narciso se hubiese pasado en subirse la autoestima como lo has hecho tú ¿De verdad crees que tu pueblo te quiere? Para los pocos que sois… ¿Por qué no te planteas alquilar una isla? También tendríais mar, estaríais solitos, rollito independiente, estilo supervivientes pero con cohetes. Llevároslos allí y probar que pasa si los explotáis todos en la isla con vosotros ¿se hundirá? ¿Os demostrará la santa divinidad aparecida en 3D de Sabino Arana que sois indestructibles e inmortales? Tenlo claro: te destruiré…
Reconócelo y muérete de vergüenza: tu pueblo te detesta. Y es por ello que la pérdida total de tu dignidad te hundirá en la más profunda de las miserias: morirás solo como un perro y recordado como un bastardo, y te aseguro, que yo estaré ahí para verlo. Hoy los ciudadanos sin complejos de los que te hablé se han hecho la pregunta, “¿Qué estoy haciendo YO en la lucha contra ETA?” y estoy segura, de que después se han hecho la otra, “¿Qué voy a hacer?”. Te aseguro que tienen respuesta para todo y son capaces de crear con un movimiento una marea que te aplaste. Solemos tener ideas geniales y se diría que casi todas espontáneas. Te llegará cuando menos te lo esperes. En cuanto nos organicemos un poco más y lo analicemos en nuestro cerebro. Ahora ellos y yo estamos en la segunda pregunta. Danos tiempo, la tercera… te la haremos a ti.