Si uno pasa revista a las guerras, genocidios, matanzas más sangrientas de los últimos años, comprueba que las pasiones homicidas detrás de las peores tragedias colectivas se desencadenan entre comunidades muy próximas, cuyas rivalidades se fundan en distinciones de doctrina religiosa, ideología política o costumbres étnicas que resultan esotéricas para quien no las vive desde adentro.
El Estado de las Autonomías ha sido un festín que han concelebrado a medias los nacionalista y los nuevos caciques regionales.Mientras los nacionalistas aportaban la munición ideológica, los neocaquices se servían de ella como coartada legitimadora para ir construyendo una Administración autonómica para sus exclusivos intereses, intereses que todos conocemos. Hay que empezar a decir la verdad.
¿Se imaginan que los nacionalistas triunfasen definitivamente en España? ¿Que lograsen imponer un modelo de Estado basado no en la independencia, sino en la sumisión del resto del país? Dejen de imaginar, vénganse a Bélgica.
Bélgica, único país europeo que ha tardado más de medio año en formar un Gobierno interno e inestable, no funciona como país porque se ha impuesto el modelo territorial que quieren los nacionalistas catalanes y vascos en España.
Este apogeo del ius sanguinis (de los derechos derivados de la sangre) constituye un abuso antidemocrático absolutamente inaceptable. Tanto que no es de extrañar que comience a ganar fuerza un argumento que, de no ser por el escandalazo del voto emigrante, a nadie sensato se le hubiera ocurrido plantear
No seré yo quien defienda que la persistencia de una idea la dignifique, ni que una persona que no cambia haya de ser admirable: en no pocos casos es síntoma de fanatismo e inflexibilidad. Pero sí creo que, como decía Savater citando al filosofo Manuel Cruz, las diferencias que importan son muy concretas: «Aquéllas en las que está en juego la igualdad, aquéllas que son vehículo o pretexto para alguna injusticia».
Zapatero se acordó ayer por fin de convocar una conferencia de Presidentes autonómicos por primera vez desde que estalló la crisis financiera mundial en 2007 y el resultado es un desastre contraproducente para la imagen de la economía española.
Lo cierto es que la improvisación y falta de contenido con que Zapatero convocó la reunión sería inconcebible en Bruselas y eso que muchas cumbres europeas acaban en fiasco.
Y, mientras Zapatero y Mohamed VI juegan su macabra partida de pócker, Rosa Diez ya está en el Aaiún, nombrada personalmente por Haidar observadora y protectora de sus hijos ante el peligro de que el Gobierno de Marruecos pueda acosarlos. Al menos una representante del pueblo español se preocupa por la vida de esa mujer. De momento, ya ha hecho más por ella que el Gobierno en pleno.
Rosa Díez, quizás porque es mujer, ya es la más lista de la clase política española. Y si liderara el PSOE o el PP se jubilaba en La Moncloa.
Ha acusado Rosa Díez a esta ley de banalizar el aborto. Tiene razón: lo demuestran las risas de las ministras. El aborto banal es una consecuencia, a la vez que un requisito, del sexo banal en un contexto de fomento de la deseducación y la irresponsabilidad entre los jóvenes. Por eso pretenden que las menores puedan abortar sin comunicárselo a los padres: la tutela paterna, como la educación, es hoy un estorbo.
ESCENAS política y éticamente repugnantes hemos visto todos. Y muchas. Pero pocas, en estos últimos tiempos, como dos relacionadas con la tramitación y negociación de la nueva ley del aborto.
Si hay alguien que cree que abortar no es un problema moral, se equivoca. Es un problema moral, lo que no tiene por qué ser es un problema penal, o legal. Yo lo que creo es que legalmente debe haber la posibilidad de un acuerdo. Yo podría decir donde sitúo yo los valores, pero usted podría decirme que conoce a otro señor que los sitúa en otro sitio, y tendría razón.
Poco podíamos imaginar entonces que España se iba a convertir en cómplice de los planes de Marruecos para expulsar a Aminatu de su territorio. Poco podíamos imaginar entonces que España se iba a convertir en cómplice de los planes de Marruecos para expulsar a Aminatu de su territorio. Poco podíamos imaginar que Moratinos iba a ser protagonista de la rueda de prensa más vergonzosa de su historia, aquella en la que riñe desaforadamente a Aminatu por no aceptar la salida que le ofrece el Gobierno de España.
El anteproyecto de la Ley de economía sostenible es uno de esos documentos que resulta inevitable leer con verdadero interés. Todos sentíamos curiosidad por saber cómo se puede cambiar el modelo de crecimiento de un país mediante una ley, lo que constituiría un logro sin precedentes históricos. Ansiábamos también encontrar, por fin, las largamente anunciadas reformas estructurales que nuestro país necesita cada vez más desesperadamente.
Al menos a partir del siglo XVIII, la Filosofía ha girado en buena medida alrededor de ambos conceptos. Se ha contrapuesto la “cosa en sí” a la “cosa tal como es conocida”. Realidad y apariencia. A menudo, la apariencia adquiere, sobre todo en política, más importancia que la propia realidad.
En el último artículo que publiqué en este diario me surgía la duda de si en ocasiones no preocupa tanto el paro como su reflejo estadístico, y de ahí el empeño en importar un sistema como el kurzarbeit alemán que no reduce el desempleo, sino que disfraza las estadísticas mediante las reducciones de jornada.
Todos la enarbolan. Está de moda, rima con energías renovables y economía sostenible. Sirve para atizar a la especulación inmobiliaria y al ladrillazo. Les gusta a los políticos tenerla en los labios, aunque luego se les olvida en los bolsillos. La ciencia es la asignatura pendiente de la democracia española. Crean ministerios o los unifican. Nombran comisiones, cesan secretarios de estado (el último, la semana pasada). Los recién designados llegan a sus cargos y resetean el mundo, como si todas las mañanas comenzara todo de nuevo. Nos falta sentido común, humildad, trabajo sostenido y tradición académica: nos falta ciencia.
Hemos encontrado este viejo artículo de nuestro querido Mario Onaindía, publicado en El Mundo el 31 de enero de 2002. Sus palabras son hoy, una vez más, el mejor homenaje, el más pedagógico, hacia nuestra Carta Magna. Precisamente para salvar lo más sagrado, aquellos derechos constitucionales que no son negociables, es para lo que estamos trabajando.
6 de diciembre de 2009
La Constitución española, por supuesto, no es sacralizable, pero sí encierra unos artículos que deberían considerarse santos y sagrados: aquellos del Título I que consagran el derecho a la vida, a la propiedad, a la opinión, al honor, etcétera, de los ciudadanos. Mientras que hay otros que jamás merecerían este tratamiento. Pero los nacionalistas que cuestionan estos derechos cívicos son precisamente quienes lanzan la idea de que no hay leyes sagradas.
El próximo domingo 6 de diciembre se celebran elecciones generales y presidenciales en la República de Bolivia. Por primera vez en la historia del país los bolivianos residentes en el exterior podrán ejercer su derecho a voto. En España, más de 100.000 bolivianos se han inscrito a tal fin, lo que supone un porcentaje importante del censo en el exterior, después de Argentina y Estados Unidos.
El actual Presidente del país, Evo Morales Ayma, parte como favorito para revalidar por cinco años su presidencia acompañado por el binomio de Álvaro García Linera como vicepresidente. Todo parece indicar que resultará vencedor en las presidenciales aunque la tensión permanece en relación a los resultados de la conformación de las cámaras de Congreso y Senado.
La introducción de la asimetría penal por razón de sexo en el tratamiento penal de la violencia en la pareja ha requerido verdaderas piruetas del Tribunal Constitucional para justificar su compatibilidad con el artículo 14 de la Constitución. Si en lugar de imponer la perspectiva de género en el desarrollo de la legislación, se adoptase una postura igualitaria, permitiendo que los jueces apreciasen en cada caso los elementos relevantes, y se hiciesen extensivas las especiales protecciones para todas las víctimas, con independencia del sexo, no tendríamos estas contradicciones internas.
Hoy se celebra el Día Internacional de la Discapacidad
3 de diciembre de 2009
Las personas con discapacidad son miembros naturales de la sociedad y forman parte de la diversidad humana.
Nuestra sociedad es "afortunadamente diversa", por ello "Generalizar siempre es equivocarse" (Germann von Keyserling)
Con grandes dosis de lucha y esfuerzo, las personas con discapacidad hemos ido alcanzando metas y conquistando nuestro espacio en la sociedad como ciudadanos de pleno derecho. Un importante logro en esta lucha ha sido conseguir que, el 13 de diciembre de 2006, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobase la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
Sólo la crítica de la líder de UPyD, Rosa Díez, se atuvo a la fría exposición. Díez razonó su negativa a la propuesta madrileña en la eventual reproducción de las desigualdades, lo que abundaría, dijo, en esa "deriva suicida del Estado residual".
Estuvo Fernando Savater en la inauguración del primer congreso de Unión Progreso y Democracia (UPyD) para sintetizar, con una expresión simple, la posición electoral alcanzada por este partido en sus casi dos años de vida.
Diremos antes que el barómetro de octubre del CIS es concluyente sobre la centralidad de UPyD en la contienda electoral, y sobre la ventaja de Rosa Díez frente a Zapatero y Rajoy en la mitad más joven del censo, el hábitat urbano y todos los niveles educativos salvo la población sin estudios o con estudios primarios. En definitiva, la dimensión actual de este partido es de 1,2 millones de votos para una participación del 69,5% en elecciones generales.
Los resultados de esta mutación en la enseñanza están a la vista de todos. El malestar entre el profesorado es manifiesto. Y sin embargo, la enseñanza, piedra angular de un país, sigue sin preocupar a los dos grandes partidos nacionales. Sólo UPyD mantiene la reforma educativa como una piedra miliar de su programa, lo que pone de manifiesto que la formación de Rosa Díez no se deja despistar por lo accesorio sino que apunta a lo esencial. Un ejercicio de lucidez y sobre todo de responsabilidad que deja en calzoncillos a PSOE y PP, responsables, uno por activa y otro por pasiva, del marasmo educativo español. El cretinismo de socialistas y populares les lleva a pensar que con más ordenadores y más dinero la enseñanza mejorará, cuando el mal reside en la filosofía de unos principios teóricos que, llevados a la práctica, han inutilizado a toda una generación de jóvenes españoles, a los que hay que considerar como víctimas de un sistema educativo que aceptamos en su día guiados por los estúpidos dogmas de la novedad y lo políticamente correcto.
Por ello podemos afirmar que la posición tendente a restar autoridad o eficacia a una sentencia por razón del número limitado de los magistrados conformes está abocada al fracaso, al ser constitucional y socialmente inadecuada. Nuestros Tribunales tienen legitimación jurídica y apoyo social más que suficientes para orientar por mayoría nuestro Derecho, y para hacer justicia con la misma fuerza moral que tendrían desde una posición unánime de sus integrantes.
Unión Progreso y Democracia (UPyD) celebró su Primer Congreso en Madrid los días 20, 21 y 22 de noviembre. Dos años, un mes y tres semanas después de su fundación en la Casa de Campo de Madrid el 29 de septiembre de 2007 y de acuerdo con lo establecido en los Estatutos, vigentes desde entonces, se ha desarrollado durante meses un proceso congresual con un claro carácter democrático que ha tenido su culminación el pasado fin de semana. Un Congreso de nuevo tipo. Un Congreso de participación democrática. Un Congreso de afiliados libres e iguales. Un Congreso para llevar con más fuerza a todos los ciudadanos españoles la alternativa necesaria para la regeneración democrática en España.
De ahí la importancia de una educación cívica, la denostada Educación para la Ciudadanía, que razone y persuada para la formación de un carácter verdaderamente laico en todos los aspectos. Ignoro si este objetivo es ahora alcanzable en nuestra era centrífuga, pero estoy convencido de que es deseable y hasta imprescindible dentro de una actitud progresista más allá de las habituales querellas entre izquierdas y derechas.
Tengo amigos que militan en el laicismo y que hacen gala de ello; otros que son creyentes y también presumen de serlo. Otros, la mayoría, a los que no les preocupan lo que creen o dejan de creer las personas a las que quieren; yo soy de esas últimas, y por eso no me corto un pelo y empiezo por desearos, a unos y otros, muchas, muchas felicidades.
La politización, que explica en parte el problema en que se han convertido las Cajas, dificulta asimismo las soluciones. Las Cajas y las Comunidades que las controlan son muy reacias, por ejemplo, a permitir las fusiones entre entidades de diferentes territorios, pese a que sean convenientes desde un punto de vista económico, por miedo a ver así diluida su capacidad de control.
Por supuesto, no estaría en UPyD si no sintonizara ideológicamente con sus propuestas y éstas no me parecieran necesarias. Tampoco, claro está, si no me merecieran confianza las personas que lo pusieron en marcha. Pero tampoco si no me lo pasara bien. O sea, si los inevitables disgustos que conlleva cualquier actividad no se vieran sobradamente compensados por los buenos ratos que he pasado, tanto en las reuniones de trabajo como en las de cachondeo, con personas a las que, de no ser por mi trabajo en UPyD, no hubiera conocido.
Cada cual acuna un anhelo fetichista que sueña con cumplir: dormir en la misma cama de Lincoln en la Casa Blanca, visitar la tumba de Karl Marx en el cementerio londinense de Highgate o abrazar la imagen de Santiago en Compostela. Propenso infantilmente a esas latrías, he incurrido en numerosas peregrinaciones: por ejemplo, nunca paso por Ginebra sin acercarme a Plainpalais y recogerme un momento ante la lápida de Borges.
A esa misma idea le daba yo vueltas cuando, aún aterido por el frío de esa gélida mañana de sábado en Madrid, en el autobús que me conducía a casa, recordaba los acontecimientos vividos a lo largo de esta semana y que tenían todos por elemento recurrente a una mujer, Aminatou Haidar, que ha doblegado con la sola ayuda de su irreductible voluntad y de un puñado de entusiastas colaboradores los designios de un Estado.
Carlos Martínez Gorriarán, Responsable de Programa y Acción Política
22 de diciembre de 2009
Si uno no es hipócrita (...) la vida le ha llevado a tener algún tipo de papel en las cosas públicas, y si no pretende llevarse bien con todo el mundo (...) tarde o temprano comenzará a coleccionar enemigos.
Hoy os quería contar del por qué de este poema de Mario Benedetti. La verdad es que estuve a punto de componer en base a él mi intervención en el discurso de clausura de nuestro Primer Congreso. Y es que siempre que pienso en lo que hemos hecho me viene a la memoria; porque lo nuestro ha sido como fundar un sueño. Luego decidí utilizar la arenga de Mordor a sus “hombres del oeste” para hablar del futuro en vez de reivindicar la ciudad/recuerdo/dinastía/sueño que hemos construidos juntos.
Recibí un mensaje por SMS a las 03.44 de la madrugada de ayer; venía de El Aaiún: “Gracias rosa a usted y a todos que le apoyan. sus hijos son muy feliz. como nosotros ”.
Va para todos los que defendéis sin denuedo y siempre la causa justa.
Aminetu está en casa. A pesar del Gobierno de España.
Carlos Martínez Gorriarán, responsable de Programa y Acción Política
18 de diciembre de 2009
Resulta inquietante el avance de las políticas identitarias en tantos sitios, es decir, de aquellas políticas dirigidas a cultivar, alentar, frenar, perseguir (con amor o con una pistola) o definir una identidad. A las obsesiones identitarias tan arraigadas en España –donde al fin y al cabo inventamos, en el siglo XV, el desafortunado concepto de “limpieza de sangre”, la identidad del “cristiano viejo”-, se añade el auge mundial de diversos fundamentalismos
Un Estado federal consiste en la reunión de distintos Estados miembros en una sola nación, que comparten una Constitución y varias leyes federales.
Otra pregunta habitual sobre España como Estado federal es: ¿no terminará con la idea de ser español, en detrimento de los nacionalismos y regionalismos? Bueno, esta pregunta se contesta fácil. Una persona se siente parte de cualquier grupo que le haga estar orgulloso de ello. Poca gente habrá tan patriota como un estadounidense, o como un alemán, o como un ruso, naciones todas ellas federales, y cada una con un concepto diferente sobre la intensidad de su Estado federal.
Un sector del mundo político español se ha movilizado a favor de doña Aminatu, como lo acredita el hecho de que Rosa Díez, diputada en alza del partido Unión, Progreso y Democracia, haya sabido estar a la altura de sus inquietudes humanitarias y se haya desplazado hasta El Aaiún.
Zapatero, que está intentando movilizar sin aparente éxito a personalidades e instituciones de la esfera internacional, desde la ONU a la UE, desde Ban Ki Moon a Hillary Clinton, frente a la arrogante y pétrea actitud de Mohamed VI, quiere dar la impresión de que procura no implicar a Don Juan Carlos en un posible fracaso de gestión, mientras una parte de la opinión popular se pregunta para qué sirve la Corona...
Carlos Martínez Gorriarán, responsable de Programa y Acción Política
16 de diciembre de 2009
Mientras la amenaza de Ibarretxe de convocar su propio enanéndum consiguió al menos suscitar la respuesta conjunta de rechazo total de los dos partidos mayoritarios en el Congreso de los Diputados –gracias a la larga movilización del constitucionalismo vasco contra el nacionalismo obligatorio-, esta última barbaridad ni siquiera ha merecido una declaración en los pasillos. Una buena muestra de la velocidad a la que degenera nuestro sistema político, una demostración de la importancia de los movimientos ciudadanos y de la opinión pública.
Con motivo de las obras de un aparcamiento, aparecieron los restos de parte de la ciudad medieval (...) fue recibido con alborozo por la ciudadanía. Por no hablar, claro está, de la rentabilidad económica y de imagen del enclave, en plena crisis económica (...)
La anécdota jocosa la pusieron, cómo no, los cenizos de turno, que nunca faltan (...) en cuestión ostentaban los dos cargos más importantes de la Región en materia de Bienes Culturales. Así que debía de haber muy poderosas razones para hacer el aparcamiento.
La hora de la verdad se acerca y la veremos pronto con todo su esplendor. La mayoría de los ciudadanos españoles desean la reforma de la injusta, desequilibrada y antidemocrática Ley Electoral española.
Probablemente llegará a través de Rosa Díez, cuyo partido, UPyD, fue el único en proponer una reforma regeneradora de esa odiosa Ley Electoral. Veremos entonces si el PSOE y el PP apoyan o no esa iniciativa. Si no lo hacen, lo pagarán en las urnas porque el debate ya está en la calle y la necesidad de reformar esa ley se está convirtiendo en clamor.
En el Tribunal Constitucional, si las filtraciones sobre la tramitación del recurso frente al Estatuto de Cataluña son ciertas, se podría estar cometiendo un posible delito. El código penal en su artículo 449 establece que será penado, con inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de seis meses a cuatro años, el juez o magistrado culpable de retraso malicioso -el dirigido a conseguir cualquier finalidad ilegítima- en la administración de justicia.
Todo lo que contribuya a debilitar y desvanecer las fronteras es positivo, la mejor manera de vacunarse contra futuros apocalipsis como las dos guerras mundiales del siglo XX.
La construcción europea puede merecer muchas críticas, sin duda, pero sólo a partir de un reconocimiento imprescindible: que el mero hecho de que semejante proyecto sea una realidad en marcha, la progresiva desaparición de las fronteras entre pueblos que se han entrematado por ellas a lo largo de siglos, es un paso formidable en el camino de la civilización.
España, pues, es sostenible. Y su economía, también. Pero es que hay más, hurgando en el sufijo «-ible» y prendiéndolos -para que no se nos desbaraten- en un imperdible, podemos decir que España es ininteligible, porque todos los días se suceden acontecimientos que nadie puede entender, y eso le da también una dimensión inconfudible en el (des) concierto de las naciones: de las naciones que tienen Estado, de las pobres naciones que no tienen un Estado que llevarse a su bandera, de los Estados sin nación...
Tasa de paro = 19.3% frente al 9.8% en la zona del euro
Más de 4 000 000 de parados
Caída de la producción = 4%
Déficit público = 10% del PIB = 100 000 millones de euros
Deuda pública = hacia el 60% del PIB
Deuda externa = 90% del PIB
Desde luego, hay motivos para sacar pecho, Sr. Presidente.
La Constitución de 1978 no es una Constitución más de nuestra historia, es la única que realmente ha funcionado, que por primera vez ha asentado una democracia sólida en España, por eso pienso que nuestra Constitución de 1978 es “La Constitución”.
No soy historiador, pero creo que lo descrito es un fiel reflejo de la historia constitucional de España, que podríamos definir con muchas palabras, pero pienso que posiblemente inestabilidad sea la que mejor refleje nuestra historia política de 1808 a 2009.
Querer construir lo más importante y sustantivo de nuestra humanidad sobre las diferencias -como hoy suele hacer la modernidad menos progresista- es edificar sobre la arena... movediza. Todo lo que realmente resulta revolucionario avanza de lo diferente e irreductible hacia la igualdad (ética y jurídica, no estética o cultural): igualdad frente a las supuestas diferencias raciales o sexuales, educación igual para todos, derechos civiles iguales para todos, etcétera. La diversidad es divertida y fecunda en su campo, pero la semejanza es el criterio que debe regir cuando nos ponemos política y moralmente serios.
Carlos Martínez Gorriarán, responsable de Programa y Acción Política
10 de diciembre de 2009
He leído ya en un par de sitios muy finos que la huelga de hambre de la señora Aminatu Haidar constituye un chantaje al gobierno de España; que éste debe negarse al mismo por principio –obligando si es preciso a la sra. Haidar a alimentarse contra su voluntad-, ya que dicho chantaje es un caso de violencia política; que la violencia política siempre debe rechazarse, sin excepciones y sin que importe la causa invocada. ¡Vaya un argumentario!
La corrupción es una plaga de consecuencias corrosivas para la sociedad. No sólo socava la democracia, sino que distorsiona los mercados y menoscaba la calidad de vida. Así se recoge en el prefacio de la Convención de la ONU contra la corrupción que entró en vigor en diciembre de 2005. En dicho instrumento, la Asamblea General, a fin de aumentar la sensibilización respecto de esta lacra, decidió proclamar el 9 de diciembre Día Internacional contra la Corrupción.
"La filosofía ayuda a vivir en la incertidumbre en una sociedad de consumo que no sólo lo es de cosas, sino también de ideas". Una sociedad en la que, nota, abundan los libros de autoayuda, unos manuales que parecen para niños, "que te piden que no les des el problema, sino que les des la solución", y que cree que son lo contrario de la filosofía: "La gracia está en la pregunta. No se filosofa para salir de dudas, sino para entrar en dudas. Te ayuda a madurar y saber que no hace falta que todo sean certezas incontestables. Porque no sirve para nada la filosofía aún es útil, como decía Adorno".
Asistimos en estos momentos, a una judicialización de la vida política y social de este país. Si uno de los rasgos característicos de nuestro sistema judicial es el ineficacia de su administración, para colmo se ha convertido en el escenario de la batalla política de dos partidos PP-PSOE que no son capaces de desarrollar su mandato democrático y ejercer su actividad en los foros propios de la vida política sino que de manera constante se enzarzan en una batalla judicial contribuyendo a colapsar, si es posible más, la ya de por si, saturada administración de justicia.
La otra mañana, en la celebración del día contra el sida, me encontré con uno de esos raros prodigiosos: Álvaro Pombo. Dado lo escasamente extravagantes que son los hombres en España, a Pombo habría que cuidarle (no sé cómo articular esta iniciativa) como si fuera de una especie en extinción. Ese hombre que corona un abrigo gris de paño con un gorro para la sierra en la cabeza; ese hombre que lleva un bastón porque dice que le duele la rodilla (¡excusas!) sobre el que se apoya con una pose chaplinesca.
¿Saben qué? Ayer volvió el pastel audiovisual al Congreso. Sí, otra vez, la tercera en seis meses. Con la que está cayendo. Primero, para arrancarle a RTVE con mucha prisa y ningún rebozo el breve ropaje de ingresos publicitarios (uuuhh, la publicidad es maaaala) que sólo tres años antes se había consensuado como modelo. Después, el decretazo de la TDT de pago (Gol por la escuadra del anarco-delantero Roures, así se hace). Y ahora, por fin, para debatir si se devolvía al Gobierno su proyecto de Ley General de Comunicación Audiovisual, con dos aparatosas enmiendas de totalidad de PP y ERC-IU-ICV. En este caso, quien estaba tamborileando los dedos de impaciencia era la Unión Europea, con el tic-tac de su reloj urgiendo al Gobierno a transponer de una vez (antes de que acabe el año) la Directiva Europea 2007/65 CE de Servicios de Comunicación Audiovisual. Ay, otra vez los deberes sin hacer a tiempo…
Nuestro partido acaba de celebrar su primer Congreso. Y debo decirle que, tanto la reivindicación de un Sahara libre como su situación han tenido una atención decisiva a lo largo de su desarrollo. Recibí al Ministro de la RASD, señor Salek Bobih, que se dirigió al Pleno de nuestra Asamblea y tuvimos la oportunidad de hablar acerca de la situación del Sahara y de la suya propia. En algún momento de nuestras conversaciones le dije al Ministro que el gobierno de Zapatero no cree en los principios, pero sigue muy de cerca las encuestas.
No sabe de principios. No quiere enterarse de la responsabilidad que tiene nuestro país por la situación que vive el pueblo saharaui desde hace 34 años y que es debida a la vergonzante claudicación española ante los intereses marroquíes.
Los componentes del Grupo de Economía de UPyD iniciamos el análisis del anteproyecto de la ley de economía sostenible con verdadero interés. Sentíamos curiosidad por saber cómo se puede cambiar el modelo de crecimiento de un país mediante una ley, lo que constituiría un logro inédito en los anales históricos. Ansiábamos también encontrar, por fin, las largamente anunciadas reformas estructurales que nuestro país necesita desesperadamente.
Desgraciadamente, el anteproyecto en realidad es una especie de parto de los montes, en el que lo más destacado es lo que no se incluye. Algunos ejemplos ayudarán a entender la magnitud de esas ausencias, así como la irrelevancia de las numerosas medidas que se proponen.
Doce periódicos catalanes escribieron la semana pasada la misma editorial. Mucho se ha escrito sobre lo extraordinario de este hecho; desde la transición política, entonces para defender la democracia que se estaba construyendo, no se conocían editoriales conjuntas de la prensa española. No deja de ser, pues, sorprendente esta iniciativa, como asombroso es que su titulo sea la “dignidad de Cataluña”, de la que se convierten en cancerberos para intentar impedir su posible mancillamiento por un ilegítimo Tribunal Constitucional, presto a dictar una sentencia que, según saben, considerará inconstitucional algunas de las partes esenciales del nuevo Estatuto de Cataluña.
Corren buenos tiempos para la imagen del PNV. A la vista del remanso pragmático que siguió a su reacción airada tras la salida del poder, dos veteranos especialistas de la política vasca, unidos en su día por un momento en Euskadiko Ezkerra, Kepa Aulestia y Roberto Lertxundi, han celebrado el cambio positivo registrado en la actuación peneuvista, integrada ya en un marco democrático y definitivamente cortada de viejos radicalismos. En un reciente congreso celebrado en Berlín, ahora publicado, el historiador Ludger Mees, envolviendo su adhesión a la causa en un relato histórico, anunciaba buenos y merecidos tiempos para un PNV que ganó las elecciones aunque no alcanzara el gobierno si sigue sirviéndose de su «exquisito olfato político» y sabe «adecuar el discurso y el programa a las nuevas circunstancias».
La nueva ofensiva catalanista (léase "nacionalista") contra la largamente esperada sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto catalán la reabrió el propio Montilla el pasado domingo 22 con una serie de advertencias en caso de que esa decisión no gustase a los políticos catalanes. Esos mismos políticos que están, desde hace mucho tiempo, agitando el panorama, incluso con amenazas. Una especie de "estrategia de la tensión" aldeana, porque aldeanos son estos protagonistas.
Echemos la vista atrás, algo siempre instructivo. Cuando se inició la tramitación de este nuevo Estatuto, una encuesta oficial revelaba que el tema interesaba sólo al tres por ciento de la población catalana.
La capacidad del actual gobierno para meterse en camisas de once varas es prácticamente infinita. El último hallazgo ha sido la propuesta de un mea culpa parlamentario por la expulsión de los moriscos en 1609, lo cual, si la cosa se toma en serio, debiera arrastrarnos a una revisión general de la historia de España y de sus antecedentes hasta tiempos de los visigodos, con el fin de no perder demasiado tiempo y publicar la lista de perdones solicitados de una sola vez.No en vano somos el país donde se hurgó siglos atrás en los archivos para probar y contraprobar las situaciones de limpieza de sangre. Aun cuando sólo partamos del siglo XV, por la misma regla de tres que a los moriscos, nos toca pedir perdón a los judíos por su expulsión de 1492 y persecuciones anteriores, a los conversos de judíos secularmente discriminados, a los descendientes de los guanches en Canarias (si hay alguno localizable), a los indios de toda América por el trato dado en la conquista, a los gitanos, a Francia por los vencidos de Bailén abandonados en la isla Cabrera, a Cuba por la reconcentración de Weyler, a Filipinas por el fusilamiento de Rizal.
Con notable unanimidad, las fuerzas políticas representadas en el Parlamento vasco han rechazado la declaración «de principios y voluntad» que hizo Batasuna en Alsasua recientemente. Ha sido calificada de «más de lo mismo» y sin duda en gran medida lo es. Pero, aunque estemos ya un poco o mucho cansados de repetir los mismos argumentos, no me resisto a intentarlo de nuevo como esfuerzo de apelación a una improbable pero nunca descartable buena voluntad. Quién sabe, a veces la dichosa buena voluntad no es sino un beneficio colateral de las malas circunstancias: precisamente como las que ahora atraviesan sin duda las fuerzas políticas ligadas a la estrategia terrorista y la propia ETA, en su aún peligrosa pero ya irreversible fase terminal.