Otra vez la misma retórica, la misma inseguridad jurídica, el mismo recorte de libertades públicas.
Después de leer detenidamente la disposición final primera de la Ley de Economía Sostenible y sus implicaciones sobre las libertades básicas, parece que se hace necesario recordar que la propiedad intelectual no es un derecho fundamental y que no puede, por lo tanto, ser utilizada como justificación para cercenar ninguno de éstos.
Y es que el lugar para regular la propiedad intelectual no puede ser un popurrí insostenible llamado Ley de Economía Sostenible. La cuestión de los derechos de autor es suficientemente importante como para darle el lugar que le corresponde, y eso requiere de una definición legislativa específica y diferenciada, con su propio debate y tramitación. Un debate que tenga realmente en cuenta a los creadores y el modo en que se pueda encajar en la situación de mercado actual la remuneración por sus creaciones.
Esta disposición está redactada y concebida de espaldas a los creadores, y únicamente satisface las peticiones de un modelo de negocio obsoleto, renqueante y agonizante que ha sido incapaz de reordenarse y ahora reclama una generosa dotación de recursos, una excepción judicial y un tratamiento preferente respecto a otro tipo de delitos más graves.
Es mentira por otra parte decir que la cultura española está siendo perjudicada por culpa de internet, esto no tiene nada que ver con la cultura, es un problema económico y su solución pasa por una revisión del propio modelo de negocio.
Con políticas como ésta, el problema de la industria musical, lejos de ponerse al nivel que le corresponde, va camino de parecerse cada vez más a la reconversión del sector del carbón, sostenido y subsidiado durante tanto tiempo por unos gobiernos incapaces de favorecer su reestructuración.
Dotar de privilegios legales especiales a un sector por el simple hecho de no ser rentable y facilitarle una justicia express para sus problemas particulares, supone un menosprecio para todos aquellos empresarios que innovan, emprenden y son capaces de crear modelos de negocio viables, que crean riqueza y aportan valor la sociedad.
Ésta es una ley al estilo de las de régimen comunista chino, autoritario e intervencionista, donde todo lo decide el partido y como protestes se te cae el pelo, no va a servir absolutamente para nada y va a crear muchos más problemas de los que pretende combatir.
Javier Flores
|