Encuesta de El Mundo

El partido de Rosa Díez, UPyD, logra más que duplicar sus perspectivas electorales

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8 de noviembre de 2009

De celebrarse mañana mismo unas elecciones generales, el PP se alzaría con la victoria cosechando un 42,6% de los sufragios, en tanto que el PSOE lograría un 39,4%. Ello significa que, respecto a los resultados obtenidos en los comicios de marzo de 2008, los socialistas han perdido 4,5 puntos, en tanto que los populares han ganado 2,7.

El sondeo se llevó a cabo durante dos días –el pasado miércoles y jueves– de manera que, a diferencia del último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que se cerró el día 14 de octubre con una ventaja de 3,3 puntos a favor del PP, éste sí recoge los posibles efectos de la semana negra del primer partido de la oposición, que incluye la destitución de Ricardo Costa como secretario general del PPCV por su supuesta implicación en el caso Gürtel, y el último y durísimo enfrentamiento entre la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre,
y sus allegados con el alcalde Alberto Ruiz-Gallardón y los suyos, y con el propio Mariano Rajoy, con la excusa, esta vez, de la presidencia de Caja Madrid.

La primera conclusión que cabe extraer del sondeo de Sigma Dos es que la recesión económica y sus tentáculos –esencialmente, el desempleo– dominan sin competencia alguna la intención de voto de los ciudadanos.
El efecto crisis es tan fuerte que se impone sobre los escándalos de corrupción y sobre cualquier espectáculo de navajeo partidista, por lamentable y caótico que resulte.

El segundo dato importante que se desprende es el de que más de la mitad de los votantes que pierde el PSOE se trasladan a las dos formaciones minoritarias de ámbito nacional: Izquierda Unida (IU) y Unión, Progreso y Democracia (UPyD). De esta forma, IU consigue aumentar su intención de voto en 1,1 puntos, pasando del 3,8% obtenido en las elecciones generales de marzo del año pasado a un 4,9%. Más llamativo aún es el caso de la formación liderada por Rosa Díez. UPyD confirma su meteórico ascenso y supera en más del doble los resultados obtenidos en los comicios de 2008. Hace año y medio, las urnas otorgaron a este partido un 1,2% de las papeletas; ahora cosecharía un 2,9% del voto.

Los partidos de corte nacionalista tienden, por su parte, a perder apoyos. Únicamente CiU se mantiene inamovible respecto a las pasadas elecciones generales con una intención de voto del 3%. No es el caso del PNV, que muestra
un ligero descenso de una décima respecto a hace año y medio, pasando del 1,2% al 1,1%. Tampoco crece ERC, que pierde dos décimas, pasando del 1,2% del voto al 1%. El deterioro que sufre el PSOE se refleja también en la imagen que tiene el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, entre los ciudadanos. Para un 40,9% es mala o muy mala; para un 31,1% es sólo regular, y para un 27,5% sigue siendo buena o muy buena.

Los más indulgentes con el presidente se sitúan en la franja de edad que va de los 45 a los 64 años. En este grupo de población, uno de cada tres sigue considerando que la imagen del presidente es buena o muy buena. Cabe señalar, asimismo, que entre los votantes más jóvenes, aquéllos que en 2004 depositaron sus esperanzas en Zapatero al grito de «no nos falles», sólo un 1,5% valora en estos momentos su imagen como muy buena.

En cualquier caso, la figura de José Luis Rodríguez Zapatero sigue imponiéndose con claridad respecto al Gobierno que preside. Cuando lo que se pide es calificar la imagen del Ejecutivo en su conjunto, la percepción de los ciudadanos se vuelve más negativa.

En este caso, un 44,4% considera que la imagen del equipo gubernamental es mala o muy mala. Al 36% le parece regular, y sólo el 19% la califica de buena o muy buena. Los más jóvenes se muestran especialmente exigentes. Sólo un 0,9% de los encuestados entre 18 y 29 años están dispuestos a conceder al Gobierno la máxima calificación.
De hecho, en este grupo priman (43,7%) los que valoran al Ejecutivo con un pobre regular. Evidentemente, la mejor opinión del Gobierno la tienen quienes aseguran ser votantes del PSOE, pero incluso entre ellos, uno de cada

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